El peso de tu mano

No basta la noche
para saciar el ansia de oscuridad,
de silencio,
de paz.
No basta la oscuridad
para sanar las heridas del día.
El tiempo pasa
como viento indiferente y frío
y deposita una capa
de polvo y olvido
sobre las laceraciones del alma.
Pero no cura.
Sólo el peso de tu mano sobre mí.
Sólo tu presencia.

Cadáveres de nuestras penas

Los cadáveres de nuestras penas
desaparecen
en el derrumbadero de la memoria,
pero llega a nosotros
el suave olor de su podredumbre.
Se hacen presentes
en forma de inquietud
sin fecha ni nombre.
Nos acompañan.
Los fantasmas son un rincón
de nuestra memoria
que sabe de dónde procede
ese olor que no ocultan
los ambientadores de pino.

Los dioses agazapados

A veces, como bien sabes,
el camino hacia nosotros
se me hace infinito y grave,
solemne
intenso.
Lleno de un silencio
insomne y acuático.

Pero hay, por suerte,
hilos,
o quizá vientos,
o quizá fuerzas gravitatorias.
O quizá, si quieres,
dioses agazapados,
que nos atrapan y nos encierran
dulcemente
el uno en el otro
quizá para siempre,
quizá sólo
hasta que nos disolvamos
entre hilos
vientos,
dioses
o fuerzas gravitatorias.
Que más da.

Ahora se acabó

No me grites al oído.
No te acerques más.
Respeta.
Acepto un cauce
para mis aguas turbulentas,
pero no aceptó un tapón
para estancar mi primavera.
Tendrás que llorar tus risas robadas.
Has regado tu jardín con mis ilusiones.
Ahora se acabó.

Disposiciones de tránsito

Sea bienvenido.
Reciba un saludo cordial;
puede que un abrazo
sin mucho roce de almas.
Sepa que este mundo,
en el que es afectuosamente acogido,
es de tránsito complejo.
A veces los propios nativos
se pierden
y deben esperar en cuclillas
a que se abra una ventana
o se encienda una luz.
No se asuste.
Los pasillos alambicados
y los cambiantes pliegues
llenos de tristeza remansada
o de alegría infantil residual
tienen la temperatura regulada
y pulsadores de emergencia cada cinco metros.
Todas las simas
son de cartón piedra
y se disuelven al contacto.
Algunas personas experimentan vértigo
y claustrofobia
debido a la longitud de los pasillos
que conectan los espacios de esparcimiento.
La organización no puede hacerse responsable
de esta circunstancia.
Sírvase depositar sus órganos vitales
en la entrada.
No se admiten animales de compañía.
No está permitido alimentar
a los fantasmas del pasado.
Disfrute de su estancia:
estamos encantados de tenerle
entre nosotros.

Niña cometa

Niña cometa:
atiende a las cuerdas
que tiran de ti.
Recuerda
la sombra que te espera
y hazte árbol.
Echa raíces de alegría
y brotes de esperanza
ríe, salta, corre,
llora si quieres,
pero echa raíces,
que las cuerdas
serán entonces viento
para dibujar el rumor de tus hojas
y el aire una explosión
de color
de sustancia
de vida.

En espera

Un mundo al alcance de mis manos
entre el final del pasillo
y los pies de la cama.
Previsible,
acolchado,
silencioso,
aséptico.
Al abrigo de la luz,
de los pensamientos,
de las aristas que relucen ahí fuera.
Me declaro reserva,
y elijo este lugar en el banquillo.